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Con fecha de caducidad

Así son nuestros propósitos al comienzo del nuevo año: con fecha de caducidad, como los lácteos. Vamos lanzados al supermercado de las buenas intenciones y cargamos la nevera de todas las metas que queremos lograr o de todas las aspiraciones que pretendemos alcanzar. Pero al igual que ese tarro de yogur invisible al fondo de la nevera, al cabo de poco tiempo olvidamos que hemos llenado las baldas de sueños… Tras la vuelta a la rutina, poco cuentan los bonitos propósitos que nos marcamos y la rutina lanza una manta para cubrir cualquier atisbo de emprendimiento que quiera asomar.

Más de uno sabe de qué hablo, ¿no? Cuando retomamos nuestros hábitos, cuesta hacer hueco para nuevas actividades… Bufff, ¡qué pereza, con lo bien que me va todo en el fondo! Claro, las cosas no tienen que ir mal para que aspire a avanzar. Es algo más grande que aprender un nuevo idioma, dedicar más tiempo al ocio o cocinar más sano. Es la posibilidad de seguir creciendo como adultos. Sí, eso mismo, como adultos. Todos los seres humanos vamos evolucionando a medida que caminamos por la vida. La curva de aprendizaje de un niño es exponencial y la de un adulto, sin ser tan espectacular, sigue siendo ascendente. Nuestro cerebro posee la capacidad de crear nuevas conexiones neuronales durante toda nuestra vida. Es lo que la ciencia llama la neuroplasticidad.

¿Qué nos empuja a lograr nuestros propósitos?

Quedaos con dos palabras clave: ilusión y confianza:

  • Ilusión como motor para caminar sin apartar la vista del objetivo.
  • Confianza como estrategia para saber que la meta está unos pasos más adelante, aunque por ahora solo vea la colina que se muestra ante mí.

Como explica el Dr. Mario Alonso*, el desarrollo de la fortaleza mental y emocional tiene un impacto medible sobre el intelecto. ¿Dónde está el truco? En entrenar, ese es el truco. Y quien dice entrenamiento, dice constancia y compromiso, como en el desarrollo de cualquier actividad física o mental: más metros recorridos a nado, más complejidad en una coreografía o más partidas de ajedrez ganadas. Lo intento y avanzo, lo vuelvo a intentar y sale mejor, me lanzo un poco más y me pego un castañazo, y con los brazos y el orgullo amoratados, lo intento de nuevo con la confianza y la ilusión de que esta vez es la buena. Y lo logro.

Nuestros propósitos deben contar con una fecha de caducidad bien definida y marcada de la forma más realista posible. Puede ser una fecha que nos venga “impuesta” al tratarse de algún evento o examen al que queremos presentarnos. O bien puede ser una fecha meditada en función de lo que quiera lograr. Según el tipo de proyecto personal o profesional que tengamos entre manos, puede que debamos prever plazos más largos. Para que el día señalado en el calendario no se pierda en la lejanía y las buenas intenciones no formen parte del baúl de los recuerdos de 2016, siempre propongo que se establezcan hitos, es decir, plazos intermedios en los cuales una parte del proyecto haya concluido. Esas fechas son fijas y no pueden modificarse, salvo que tengamos razones válidas para “renegociar” los términos de nuestro contrato de compromiso personal en la consecución del objetivo.

Imaginad que queréis aprender cómo manejar una cámara de fotos para “el” evento familiar del siglo, que será el 2 de julio. En esa fecha ya sabréis todo lo imprescindible para plasmar en imágenes los acontecimientos del día. Qué ilusión, ¿verdad? ¡Y qué ganas de que llegue el día! Ya te ves disfrutando de la ocasión. De acuerdo… y antes de este idílico momento, ¿qué pasos vas a seguir? ¿Qué habrás aprendido el 2 de junio? ¿Cómo te las apañarás con la cámara el 2 de mayo? ¿Y con qué conocimientos contarás ya el 2 de abril?

Y ahora, después de imaginar, podéis concretar con lápiz y papel, dibujando una línea temporal con una fecha tope de consecución del objetivo.

¿Cuáles van a ser vuestros hitos, vuestros momentos “históricos” en la cronología?

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Sed lo más concretos que podáis, con fechas intermedias y el detalle de lo que habréis conseguido ya ese día.

Lo que siempre ayuda también es contar con testigos a los que les relatéis la hazaña que tenéis en mente. Primero, lo estaréis expresando en voz alta, permitiendo que la sonoridad de las palabras dé forma al pensamiento. Segundo, si así se lo pedís, estas personas de confianza pueden estar pendientes de que cumpláis los plazos o actuar como balizas de socorro cuando perdáis el rumbo y el desánimo o la apatía os puedan. Serán los encargados de recordaros para qué estáis haciendo lo que os habéis propuesto, a fin de relanzar el motor de la ilusión y la confianza necesarias para alcanzar la meta.

¿Qué te has propuesto lograr este año? Es hora de imaginar y concretar con fecha de caducidad.

Seguro que os acordáis de este post cuando saquéis el próximo yogur de la nevera…

* “El Cociente Agallas” – Dr. Mario Alonso Puig – Espasa Libros (2013)

8 comentarios en “Con fecha de caducidad

  1. M Teresa Martínez dijo:

    Tan lúcida como siempre, y en el momento oportuno… Después de leerte, me dispongo a sacar agenda y fijar objetivos, plazos e hitos. ¡Este año sí!

  2. Mónica García Marec dijo:

    ¡Gracias! Para que veas hasta qué punto llega mi compromiso que incluso he desempolvado los portaminas de Dibujo de la Escuela 😉 ¡Todo sea para ponernos en marcha hacia nuevas metas e ilusiones! Un abrazo

  3. Gema Martíz dijo:

    ¡Jajajaja! Desde luego que me voy a acordar de ti cada vez que vea un yogur. ¡Menudo anclaje! Ojalá consigamos comprender que aprender, crecer y mejorar no es un esfuerzo sino un privilegio que tenemos las personas adultas y en plenas facultades. ¡Gracias, Mónica!

  4. Mónica García Marec dijo:

    Un privilegio… ¡Qué bien expresado! Como siempre, muchas gracias por tus aportaciones, Gema. Un abrazo

  5. Teresa dijo:

    Muchas gracias Mónica, me encanta leerte y tus textos siempre tienen ese toque que te incita a moverte. Me voy a proponer un par de metas y seguiré tus consejos 😉

  6. Mónica García Marec dijo:

    ¡Gracias, Teresa! Espero que me vayas contando cómo van progresando tus buenos propósitos 😉 Un abrazo

  7. Paloma dijo:

    Como siempre, me ha gustado mucho tu artículo, consigues levantar el ánimo y desde luego, voy a seguir tus consejos. Un beso muy fuerte

  8. Mónica García Marec dijo:

    Gracias, Paloma. Qué alegría que la lectura del post te aliente y anime a ponerte en marcha con ánimo. Otro beso grande para ti

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